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Mostrando las entradas etiquetadas como Colombia
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Fenicia, Valle. Café, plataneras y una iglesia de hojalata. No es fácil llegar a Fenicia, en el Valle del Cauca. Pero lo era mucho menos hace unos años, cuando la violencia asolaba este país y esta región. Ahora ya no es así. Ahora no es fácil, pero es seguro. Puedes alcanzar el lugar en una carretera serpenteante que sale desde Río Frío, a pocos kilómetros de Tuluá, y que te hará recorrer varios pisos térmicos en media hora pasando del calor al fresco, del sol a la neblina, de la palmera al café.  Este corregimiento de Río Frío acaba siendo imperdible para quienes quieren ver la naturaleza de la Cordillera occidental en todo su esplendor. A medida que se recorren los kilómetros cambia la fisonomía del paisaje y los horizontes se extienden. La plantaciones de caña, monopolio en el Valle, dejan el paso a montañas de café combinados con plataneras en pequeñas haciendas con sus casas tìpicas en lo alto. Las vistas a lo lejos están envueltas en un halo de irrealidad, como pantallas que...

¿Hacia dónde mira Bolívar?

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Estatua en la plaza Bolívar El 9 de abril de 1948 falleció Jorge Eliécer Gaitán a causa de tres disparos, uno en la nuca y dos en la espalda. El autor material del crimen fue Juan Roa Sierra, un fanático rosacrucista que se creía la reencarnación de Santander y, por lo tanto, predestinado para hacer cosas grandes.  Pero las sospechas de que el gobierno norteamericano estaba detrás del suceso, aunque nunca comprobadas, han planeado desde el primer momento. Gaitán, líder del Partido Liberal e ideólogo de su regeneración, era un potencial peligro para la tradicional hegemonía conservadora en el país y, en buena medida, en la región. La multitud linchó al autor de los disparos, y Colombia sufrió su particular segunda revolución, el Bogotazo . Todavía hoy se viven las secuelas. La figura de Gaitán pervive en la actualidad colombiana, y Bogotá cuenta con varios lugares de interés. Pero el más singular es, sin duda, ese discreto cenotafio situado donde ocurrieron los hechos, ...

Ir para siempre regresar

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Hay pocas ciudades a las que uno regresaría siempre. Mi principal es Bogotá. No sólo por la biblioteca Arango y el Juan Valdez del museo Botero, ni tampoco por el restaurante japonés de la zona T, aunque no me lo pierda en cada una de mis visitas. Ni siquiera por los teatros de la Candelaria, ni por el Café Oma de la 93, ni por el Corral de la gasolinera Texaco de la séptima y el sabor de sus hamburguesas de madrugada, casi al amanecer. En el caso de Bogotá es por los amigos que llegaron tan de repente como de repente pasaron a ser importantes en mi vida. Aparecí por la Universidad Externado hace tres años y nunca me quise ir. Fui a buscar y lo que pasó es que encontré: encontré el sabor de la verdadera hospitalidad, bañada de tarta de amapola en el café-librería de la universidad, y encontré el calor de nuevos amigos cuando creía que los amigos de verdad ya habían aparecido. Salí del Externado apresuradamente por razones profesionales que no vienen al caso, pero lo cierto, y eso lo e...

El fantasma del Hotel del Prado

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Como todo hotel antiguo que se precie, también el del Prado tiene su fantasma. El mejor hotel de Barranquilla, de ventiladores de madera en la entrada al patio y con habitaciones que dan a la balconada, lo observa deambular en silencio durante las noches calientes del norte costeño. Yo lo vi asomarse al espejo, abrir la puerta del baño y mover las cortinas de la ventana que da a la calle. No hay truco. Es natural saludarlo, y pedirle que se quede el tiempo que haga falta. En el caso del Hotel del Prado, el fantasma es el propio pasado, que se resiste a desaparecer, y permanece en las raídas moquetas que cubren las escaleras y en los ruidosos aparatos de aire acondicionado. Un día el hotel será reformado, y puede que el fantasma salga a la 54 y pida un taxi para irse lejos, hacia el norte, a un lugar donde cuando llueva no aparezcan arroyos peligrosos en las calles barranquilleras, sin distinción entre el norte y el sur, ni entre barrios pobres y ricos. Pero ese día el hotel del Prado ...

Chiva la Cariñosa

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Para ustedes, como para mí, será una turisticada, pero es de esas turisticadas que no se pueden perder. Desde la avenida San Martín en Bocagrande, cerca del Hotel Caribe, pueden por unos miles de pesos subirse a una de las alegres chivas y dar un paseo por la Cartagena la bella. La nuestra fue la chiva La Cariñosa, con matrícula de Medellín. No se olviden de subir y bajar de frente, de lo contrario la experiencia fìsica puede ser peligrosa. Como ya lo es la psicológica. Si no, esperen a llegar a lo alto de la ciudad, en el monasterio de la Popa. La chiva circula con marchas cortas subiendo por el monte y dejando atrás, allá abajo, las murallas del XVI con los cañones apuntando hacia la bahía, el café del Mar, los hoteles de lujo (precio de la habitación: dos sueldos mínimos mensuales por día), la plaza de San Pedro y la estatua ecuestre de Bolívar ofreciendo el sombrero al sol. También dejarán atrás el monumento a los zapatos viejos, el castillo de San Felipe de Barajas con sus túnele...

La última misa y Leo Kopp

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En el cementerio central de Bogotá hay una figura que visito cada vez que se da la oportunidad. Es la estatua dorada de Leo Kopp, judío, católico y cervecero, reverenciada por miles de personas en la ciudad y fuera de ella. Hay que buscarla al final de la entrada principal, a unos pasos a la derecha del edificio; en caso de duda, pregunten, cualquiera que pase por allí les sabrá decir. Es habitual tocar la figura y susurrarle al oído de este benefactor con aspecto de Rodin contemporáneo. Imagino que oye de todo. A mí me gusta preguntarle sobre cómo resolver cuestiones, y hasta ahora, desde la perspectiva del tiempo, no me ha fallado. Este domingo llovía en la ciudad y las hojas caían sobre el cemento gris del suelo. Ante la atónita mirada de Andrés y mía, un par de curas (mi amigo Fernando insiste en que son falsos padres) bajo un paraguas se pusieron a hacer misa en favor del alma de Leo Kopp y, de paso, del algunas más que deben reposar en el purgatorio. Antes del inicio solicitaro...